Étude 1 sur 3 · La fille de Jaïrus

  1. Étude 1 : La fille de Jaïrus
  2. Étude 2 : La femme souffrant d'hémorragie
  3. Étude 3 : Guérison de la femme hémorroïsse

Las contradicciones

  • La hija de Jairo

    El artículo CTD014 examina la supuesta contradicción entre Mateo 9.18 y Marcos 5.23 sobre el estado de la hija de Jairo. Mateo indica que está muerta; Marcos, que está agonizando. El análisis muestra que estos relatos son complementarios: Marcos describe una progresión narrativa con una muerte que ocurre en el camino, mientras que Mateo condensa el acontecimiento presentando directamente el estado final. No hay contradicción, sino dos estilos de redacción distintos que relatan el mismo milagro.

    Marcos 5.25-34 (Reina-Valera 1909) :
    Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.
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  • La mujer con hemorragia

    El artículo explora el relato de la mujer que sufría una hemorragia en Mateo, Marcos y Lucas. Cada Evangelio presenta una versión ligeramente distinta del acontecimiento, destacando detalles variados pero subrayando la fe de la mujer y el poder sanador de Jesús. Los Evangelios se complementan para ofrecer una visión completa de este acontecimiento.

    San Lucas 8.43-48 (Reina-Valera 1909) :
    Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada,Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí.Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.
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Milagros

  • Curación de la mujer con flujo de sangre

    El artículo explora la historia de una mujer que sufría hemorragias, sanada por su fe al tocar el manto de Jesús. Este acto manifiesta el poder sanador y la compasión de Jesús hacia quienes creen en él, como relatan los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.

    Marcos 5.25-34 (Reina-Valera 1909) :
    Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.
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